Personajes

Alex

Alex

Alex, protagonista y chica atractiva de la novela. Tiene unos ojos verdes que matan.

Cicerón Grillo

Cicerón Grillo

Cicerón Grillo, quizá se ha jubilado. Nadie se lo cree.

El Gringo

El Gringo

El Gringo, una sombra del pasado que en el presente ve amenazado su futuro. Nadie le conoce. Mejor para ellos.

Martín

Martín

Martín, no sabe dónde está, pero sí dónde quiere estar.

 

 

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Barretina ©

ballesta2Barretina fue el primer propietario de la ballesta. Juan Mayo, el dueño actual, la había heredado cuando aquél murió. Como debe decirse en estos casos, el luctuoso hecho acaeció en un terrado, durante una calurosa noche, aquélla en la que al sargento Del Pulgar se le ocurrió hacer una incursión, por chulería, aprovechando la oscuridad.
– ¡No hay güevos! –dijo uno, golpeando la mesa con la jarra de vino. Sigue leyendo

Paulino Moreno y el gallo ©

GalloPaulino Moreno veraneaba por las provincias de Burgos y Palencia. Cualquiera hubiese pensado que estaba haciendo turismo rural, pero no llevaba botas de gore tex, pantalones de Coronel Tapioca, ni sombrero high tech con filtro anti rayos ultravioleta. Sigue leyendo

La segunda oportunidad de Paulino Moreno ©

comedor2006. 6 de enero. Día de Reyes.

Ya hacía dos horas que Paulino Moreno había llegado. Desde entonces estaba en la cola para comer. La mañana del día de Reyes era fría, pero no más que la de cualquier otro día de enero. Los indigentes, mendigos de toda la vida, homeless en el extranjero, se iban reuniendo en torno al comedor de caridad según se aproximaba la hora de entrar. La mayoría ya eran veteranos y sabían que ese día el menú era extraordinario y unos entrantes de embutidos sustituían a las legumbres de cada día. Sigue leyendo

Mala leche ©

A las once de la mañana en la Bodega Saiz cuatro viejos estiraban un porroncillo de vino lo que duraba el periódico, algún estudiante tomaba vino de a quince pesetas, y otras quince para el puñado de cacahuetes, lo más que podían permitirse. Esa era la clientela habitual de media mañana. También obreros de la zona que hacían un descanso para almorzar.
La bodega olía a escabeche, salazones y serrín empapado de vino y cerveza derramada. Felipe, el bodeguero, pasaba una rodea por el mostrador borrando la cuenta del último almuerzo; chicharro en escabeche, pan y porrón de vino. Vasito de orujo con moscatel de postre, para lavar los dientes. Sigue leyendo

Bodega Saiz. Vinos, comidas y tertulia ácrata ©

Treses

Relato publicado como colaboración en el libro El obispo mudo

–      Ni Dios, ni patria… ¡ni rey! –dijo Ramón, zurdo en el juego y las ideas, ligeramente escorado hacia Bakunin. El golpe seco del tres de oros sobre la mesa sonó como el chasquido de la guillotina al descabezar al monarca del mismo palo que había tirado Don Joaquín.

Esta tarde tampoco estaba Damián, que tenía reunión del partido. Por eso jugaban al subastao.

–      El demonio, el mundo… ¡y la carne! –respondió el cura con evidente coña, matando el as de espadas con la sota de triunfo que había sacado Ramón de cara, buscando salvar las veinte solitarias que le quemaban en las manos. Sigue leyendo