Paulino Moreno y el gallo ©

GalloPaulino Moreno veraneaba por las provincias de Burgos y Palencia. Cualquiera hubiese pensado que estaba haciendo turismo rural, pero no llevaba botas de gore tex, pantalones de Coronel Tapioca, ni sombrero high tech con filtro anti rayos ultravioleta. Sigue leyendo

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La segunda oportunidad de Paulino Moreno ©

comedor2006. 6 de enero. Día de Reyes.

Ya hacía dos horas que Paulino Moreno había llegado. Desde entonces estaba en la cola para comer. La mañana del día de Reyes era fría, pero no más que la de cualquier otro día de enero. Los indigentes, mendigos de toda la vida, homeless en el extranjero, se iban reuniendo en torno al comedor de caridad según se aproximaba la hora de entrar. La mayoría ya eran veteranos y sabían que ese día el menú era extraordinario y unos entrantes de embutidos sustituían a las legumbres de cada día. Sigue leyendo

Mala leche ©

A las once de la mañana en la Bodega Saiz cuatro viejos estiraban un porroncillo de vino lo que duraba el periódico, algún estudiante tomaba vino de a quince pesetas, y otras quince para el puñado de cacahuetes, lo más que podían permitirse. Esa era la clientela habitual de media mañana. También obreros de la zona que hacían un descanso para almorzar.
La bodega olía a escabeche, salazones y serrín empapado de vino y cerveza derramada. Felipe, el bodeguero, pasaba una rodea por el mostrador borrando la cuenta del último almuerzo; chicharro en escabeche, pan y porrón de vino. Vasito de orujo con moscatel de postre, para lavar los dientes. Sigue leyendo

Paulino Moreno

(Tomado de la novela “Yo he matado a Quintanapalla”)

Paulino Moreno tal vez rondaba los cincuenta. Sin embargo el cansancio de su cara parecía indicar que estaba más cerca de los sesenta, a pesar del pelo, todavía abundante y negro, siempre peinado hacia atrás señalando unas entradas razonables en una persona de su edad. Vestía un abrigo de espiga gris, innecesariamente abotonado, tal vez para ocultar los agujeros del jersey. Pantalón también gris, más oscuro que el abrigo, zapatos negros demasiado ajados, tirando a limpios. Algunos restos de caspa en el cuello del abrigo. Sin duda, los baños públicos de Tetuán, lugar que afirmaba frecuentar a menudo, no dispensaban champú anti-caspa. Los escasos céntimos que aportaban los usuarios se iban en agua caliente y toallas limpias. Sin contar con la subvención municipal. Sigue leyendo

Una noche fría ©

Noche fríaLa noche era fría. Paulino Moreno se había perdido y tenía miedo. Le acompañaba Carlos. Eran los más pequeños del grupo y ahora estaban solos en medio del monte; una broma que les habían hecho los chicos mayores del pueblo y, sin duda, la represalia por su empeño en acompañarles a buscar musgo para el Belén de la escuela. Además, nada más salir del pueblo les hicieron cargar con los coloños vacíos, mientras ellos encendían los cigarros que llevaban escondidos en los calcetines, después de amenazarles con sendas collejas, para que no se chivasen. Sigue leyendo