Acción operativa ©

MendigoBuenaventura Moreno leía el periódico mientras tomaba el café de la mañana en la Bodega Saiz, y en la sección Madrid encontró la noticia que buscaba. Leyó con agrado los efectos de su acción. Así le gustaba llamarlo, “la acción”. Buenaventura acumulaba ya varios trienios como jubilado y no le dejaban militar activamente en su sindicato de siempre, la CNT. Pero su ánimo combativo se mantenía y desde los sucesos en aquel supermercado incluso se había acrecentado. Sigue leyendo

Mala leche ©

A las once de la mañana en la Bodega Saiz cuatro viejos estiraban un porroncillo de vino lo que duraba el periódico, algún estudiante tomaba vino de a quince pesetas, y otras quince para el puñado de cacahuetes, lo más que podían permitirse. Esa era la clientela habitual de media mañana. También obreros de la zona que hacían un descanso para almorzar.
La bodega olía a escabeche, salazones y serrín empapado de vino y cerveza derramada. Felipe, el bodeguero, pasaba una rodea por el mostrador borrando la cuenta del último almuerzo; chicharro en escabeche, pan y porrón de vino. Vasito de orujo con moscatel de postre, para lavar los dientes. Sigue leyendo

Bodega Saiz. Vinos, comidas y tertulia ácrata ©

Treses

Relato publicado como colaboración en el libro El obispo mudo

–      Ni Dios, ni patria… ¡ni rey! –dijo Ramón, zurdo en el juego y las ideas, ligeramente escorado hacia Bakunin. El golpe seco del tres de oros sobre la mesa sonó como el chasquido de la guillotina al descabezar al monarca del mismo palo que había tirado Don Joaquín.

Esta tarde tampoco estaba Damián, que tenía reunión del partido. Por eso jugaban al subastao.

–      El demonio, el mundo… ¡y la carne! –respondió el cura con evidente coña, matando el as de espadas con la sota de triunfo que había sacado Ramón de cara, buscando salvar las veinte solitarias que le quemaban en las manos. Sigue leyendo